Ayer Mabel Caparrós prestó juramento junto a Rosana Bertone y Federico Frigerio. Destacó el acto como una fiesta de la democracia y admitió que con la gobernadora saliente no será fácil poder trabajar en conjunto. “Cuando se hace eje en las cuestiones familiares, personales, de persecución, de aprietes, es difícil de resolverlo después y el daño es difícil de reparar”, planteó, y sumó cuestionamientos a las decisiones de la gestión antes de irse, como el subsidio no reintegrable a ATE.
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